Prologo
El sudor cubre mi cara, odio el olor que queda pegado a mi cabello y mi piel cada vez que salgo, una horrible combinación de sudor, sangre y pólvora, el olor de una guerra, ese maldito hedor también logra impregnar mis botas, mi casco, mis guantes, y hasta mi chaleco, el cual protege mi corazón de las balas de esos malagradecidos, lastima que no llevo una protección así en todo el cuerpo, pues uno de esos cerdos logró darme en el hombro y en el bíceps, aunque debo admitir que tuve suerte de que ese no me matara, ya que me tomó por sorpresa con su rifle de asalto, apenas pude levantar mi arma y dispararle, no estoy seguro si murió, le di en el estomago, el sujeto se quedó retorciéndose en el suelo, no tuve oportunidad de matarlo, pues el comandante ordenó la retirada en ese instante, es curioso es la primer vez que nos derrotan en combate y tenemos que retirarnos, pero no es nada que atraiga mucho mi atención, no hay manera de que ellos logren vencernos, somos mejores en tácticas y armamento, aunque mucho menores en numero, pero eso tampoco les dará suficiente ventaja para ganar, se que en una batalla de frente no lograrían ganar jamás, por eso es que me alejé de ellos, desaparecí un tiempo y terminé traicionándolos y uniéndome a este bando.
Estoy entrando de nuevo en la base, un poco sorprendido por la noticia que recibimos mientras veníamos de vuelta, usaron una bomba N hace unas horas, es la segunda bomba nuclear que usan desde que todo esto empezó, no nos dieron detalles, pero sabemos que fue en Rusia, seguro en una de las ciudades que hemos tomado, seguro que hubo muchas bajas, igual que la primera vez, esta guerra se esta volviendo muy peligrosa, solo me queda esperar el reporte oficial del ataque, y esperar lo mejor.
Sigo caminando hacia los dormitorios, al decir verdad todo mi cuerpo esta entumecido, y yo algo adormecido, pues el viaje en los vehículos de transporte desde el campo de nuestra última batalla hacia la base central es largo, casi de 2 horas, las cuales todos permanecimos sentados en incómodos asientos, sentados uno tras otro, amontonados, el viaje se me haría más rápido si conversara con mis compañeros, pero me cuesta mucho adaptarme al equipo, todos son tan diferentes a mi, todos son más grandes que yo tanto en estatura como en peso, a pesar de mi buen físico, comparado con ellos me veo como un enclenque, además ellos son de edad mucho mayor a la mía, yo solo tengo 23 años, y ellos
bueno será suficiente con decir que todos son soldados con mucha experiencia y entrenamiento, el único con el que de hecho me llevo bien es Krey, pero el no fue asignado al equipo en esta ocasión, lo cual es curioso, el equipo no había sufrido ninguna modificación desde que me uní a el, hace ya casi 1 mes
wow, un mes, ya llevo mucho tiempo con este nuevo estilo de vida, entonces, ¿Por qué sigo extrañando tanto a como era todo? Creí que me acostumbraría a esto, pues me he acostumbrado a muchos cambios brutales en los últimos 2 años, pero al parecer este fue aun más radical, y creo que ya veo por que, en todos los cambios anteriores mis amigos me estaban acompañando y apoyando, todos, sobre todo Rina; de pronto siento una palmada en mi espalda al entrar al lobby en la entrada de la base, me volteo para ver de quien se trata, es mi buen amigo Krey, el cual me dice sonriendo:
-Oye Kai, escuché que te hirieron, creo que estas perdiendo el toque señor "las balas no pueden eliminarme"
Al parecer Krey desarrolló bien el poder del sarcasmo en el tiempo que estuvo conmigo y mis amigos, eso me gusta, me hace sentirme menos como la maquina de guerra que soy en realidad
-Si bueno, fueron solo un par de balas en el brazo -afirmé-, no como cuando te tuve que cargar hasta el campamento por que no te podías ni levantar
-¿me lo vas a reprochar siempre, ya te dije que ese lanzagranadas me sorprendió?
Me gusta recordarle esa historia a Krey no por que sea un burlón, sino para que se cuide un poco más en el campo de batalla, pues ese día un hombre le disparó una granada, la cual estalló a solo unos metros de él, la explosión hiso estragos en su espalda, tanto quemaduras de tercer grado, como pedazos de metal y concreto que se incrustaron en su carne, yo estaba cerca, así que lo cargué y lo llevé al campamento más cercano y lo dejé en manos de un medico, luego volví al combate, pero la incertidumbre de si viviría o no me mataba, yo se bien lo que es perder a alguien muy cercano, ya sea un amigo o un familiar, y no quiero que pase de nuevo.
-Kai, dejando de lado las granadas dijo Krey con un tono serio-, tienes que saber algo importante
Lo miré al rostro y me puse serio también, luego hice un movimiento con la cabeza para indicarle que continuara hablando
-Me asignaron a una misión con un equipo provisional
De alguna manera presentí lo que el iba a decir, agaché mi mirada hacia el suelo e intenté negar la idea que se formaba en mi cabeza, pero en vez de eso mi teoría fue confirmada, pues a los pies de Krey había un par de grandes maletas.
-No estaré aquí por un tiempo Declaró Krey-, la misión durará alrededor de un mes y medio, tal vez más dependiendo de cómo marchen las cosas, y durante ese tiempo estaré en una de las bases en Yamalia, en Rusia
Levanté la mirada, evitando ver a Krey al rostro para que no se diera cuenta de la tristeza en mí, pero el no necesitaba ver mi expresión para saberlo
-Escúchame Kai dijo Krey con un firme tono de voz-, se que te sentirás solo en este tiempo, pero resístelo por favor, por que ya va a ser hora, supe de una fuente confiable que pronto enviaran a tu escuadrón a Manhattan.
Manhattan, la sede de la ONU, allí es en donde está el escuadrón de Shiro y los demás, la ultima pieza para ponerle fin a esta maldita guerra.
-Entonces indagué con la esperanza de que mi conjetura fuese correcta-, pondremos en acción nuestro plan
-Si, lo único que falta es Shiro, en cuanto te hayas encargado de ese asunto, y yo haya vuelto podremos proceder.
Una sonrisa se dibujó en mi cara, entonces solo faltan menos de dos meses para que todo esto por fin termine, si todo sale bien, entonces la guerra acabará pronto, tal vez ni yo ni Krey saldremos vivos, pero que más da, tal vez así es mejor, tal vez así ya pueda estar en paz.
-¡Perfecto! Exclamé con ánimos-, entonces solo asegúrate de no morir en tu misión, te extrañaré por aquí amigo
-También te extrañaré afirmó Krey-, pero no importa ya que
-¡Soldado Krey! un grito interrumpió las palabras de Krey- ¡vámonos de una buena vez!
-Es mi comandante, supongo que es hora de irme dijo Krey mientras extendía su mano hacia mí-
-Adiós y cuídate contesté mientras me despedía de él con un rápido apretón de manos-
Krey tomó sus maletas y salió caminando del lobby, dejándome solo, completamente solo.
La fresca agua a presión cae de unos orificios en el techo, muy parecido a una ducha, solo que en una capsula cerrada herméticamente, la cual a su vez esta en mi dormitorio, es un novedoso sistema de esterilización, el cual fue diseñado para erradicar virus, hongos y bacterias que se adhieren a la piel y el cabello, al mismo tiempo que limpia mi cuerpo de suciedad, el fluido que cae sobre mi en realidad no es agua, es primero un químico, el cual no es toxico ni irritante, al menos no para mi, solo para cualquier organismo que se haya pegado a mi, luego comienza a caer un poderoso detergente; por fin el olor a guerra ya esta desapareciendo de mi cabello, me gusta el momento al día que paso en la capsula de esterilización, es el único rato en el que realmente me siento relajado y sin preocupaciones, el único momento en el que me siento "limpio" aunque se que dura poco más de cinco minutos, los cuales están a punto de terminase, ya a empezado el enjuagado, el liquido que cae del techo ahora es agua purificada, hay tantas cosas agitándose en mi cabeza, pero no quiero ponerles atención, prefiero sentir como el agua limpia mi piel, como se lleva todas las impurezas, quisiera poder hacer eso con toda mi vida, lavarla de todo lo que he hecho, pero se que es imposible, lo más parecido que puedo hacer es llevar a cabo el plan, aunque se que eso no limpiará mi nombre, al menos parará la guerra, y tal vez eso ayude a mi conciencia a sentirse tranquila, el agua deja de salir, y la puerta de la capsula se abre, salgo de ella y tomo una toalla, seco mi cuerpo y busco mis ropas en mi armario, tomo la primer camiseta que alcanzo con la mano, es una gris y lisa, sin ningún estampado, las memorias empezaron a fluir en cuanto la vi, era la camisa que traía puesta cuando me convertí en un Alquimista, perfecto, justo en este momento de intensa nostalgia, intenté no pensar y me la puse, así como unos pantalones de mezclilla y una sudadera, luego unos calcetines y finalmente mis tenis, recuerdo todo lo que tuve que rogar para traer mi ropa conmigo al unirme, pero al final me dejaron traer varias cosas, como la sudadera de muñeca que mi madre me regaló hace tiempo, unos cambios de ropa, mi IPod, y el collar de Rina
, un collar con su nombre, ella tiene uno con el mío, se supone que con ellos sellaríamos nuestra "eterna amistad", pero ahora me siento tan distante de ella, la veré pronto, cuando nos envíen a Manhattan, y aunque se que estaré feliz de verla, no se como reaccionará ella, llevo mucho sin verla, y han pasado tantas cosas adversas, y ni siquiera se si siga con vida, pues ella también esta peleando en esta guerra, esta ridícula batalla que para empezar, jamás debió haber comenzado, caminé hacia la pequeña nevera que traje conmigo, mientras me ponía el collar, la abrí saqué un bote de Coca-Cola, noté que no quedaban muchos ya, cuando vine traje bastantes, pero ahora solo me quedan unos 30, caminé fuera de mi habitación, sin poder sacarme a Rina de la cabeza, hasta que llegué a la sala de estar, la cual tenia algunos sistemas de entretenimiento, entre ellos una maquina de pinball y una mesa de billar, las cuales yo sugerí mandar a traer, a mis compañeros les encantaron, me acerqué a la maquina de pinball e intenté despejar mi mente jugando, comencé a hacer rebotar la pelota por todo el tablero, y hacer un poco de puntuación, pero mi mente no estaba en el juego, estaba ocupada sacando a flote un montón de recuerdos, algunos alegres, otros tristes, pero en todos ellos estaba Rina, tras unos pocos minutos dejé caer la bola por entre las aletas, oprimí el botón de reinició y comenzó otra partida, pero esta también terminó pronto por culpa de mi mente alterada, me desesperé y lancé un golpe contra la pared más cercana, al parecer no logré calmar mi mente con ese fabuloso juego, sino todo lo contrario, negué con la cabeza y me resigné a volver a mi habitación, mientras caminaba noté como algunos de mis compañeros me seguían con la mirada, entré en mi dormitorio y saqué una caja de mi armario, en la cual guardaba algunas cosas, como mi IPod, lo encendí y me puse los auriculares, tal vez la música si lograse calmarme, me dispuse a cerrar la caja, pero antes logré notar un objeto en ella, lo saqué y me di cuenta de que era una vieja grabadora de bolsillo que aun usaba casetes, seguro que nunca la tiré por que soy un verdadero amante de la música, y para mi es como una reliquia, la abrí y noté que tenia un casete en blanco, además había varios en la caja, tuve una idea para entretener mi mente, la cual tal vez también serviría para desahogarme un poco, me recosté sobre mi cama sosteniendo la grabadora frente a mi cara, la encendí y presioné el botón rojo "rec", lo que tenia en mente era contarle a esa grabadora mi historia: grabar el relato de mi vida, los hechos que llevaron a esta guerra en todo el planeta, aclaré mi garganta y comencé a grabar mi voz contando el inicio de esta historia:
"Así que todo tendría que acabar de esta manera, nuestros intentos por salvar al mundo, todo lo que batallamos, todo ese dolor, esa confusión, todos los riesgos que pasamos para esto, seriamos nosotros los que irónicamente causaríamos el comienzo del fin intentando evitarlo, esta es la historia de cómo un joven visionario y con sueños terminó causando la destrucción en todo el globo, y de como eventualmente ese joven traicionaría a los suyos, mataría a miles de personas y terminaría convirtiéndose en lo que soy ahora: un monstruo que solo sale para participar en un grotesco baño de sangre, me gustaría que esto hubiese sido de otra manera, pero es mi única alternativa, tengo que seguir el plan de Krey si quiero detener toda esta locura, ya sea para bien o para mal, y sin importar el dolor que les cause a otros, o a mi mismo. A veces pienso que tal vez todo esto no debió iniciar jamás, y que definitivamente no debimos devolver a su lugar El Índice De La Alquimia
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